La llegada de los mirlos blancos

27 octubre 2006
Después de todo, muy de cuando en cuando y sin sentar precedentes de ninguna clase, los acontecimientos no se tuercen y todo desemboca en un pequeño, pero deslumbrante, rayo de buena suerte. Probablemente, tentar a la suerte con cualquier tipo de celebración sea arriesgado pero, sin duda, es un derecho que nos hemos ganado después de unos años, por decirlo suavemente, duros. Y aunque sea una de las grandes tragedias de la vida, los cambios que se avecinan en nuestra vida sin duda se agradecen. Al menos tendremos la oportunidad de intentar hacer algo nuevo, algo bueno, de cometer nuestro propios errores y de buscar algo que se acerque a la felicidad con la tranquilidad, y también el miedo, de hacerlo juntos.

Al fin nos acercamos. De cuando en cuando la suerte aparece.

Sentimientos urgentes

26 octubre 2006
Es probable que lo peor de todo sea esa sensación de que te estás apagando poco a poco, que cualquier cosa que te pasa, por insignificante que sea, te acerca más a esa oscuridad a la que tanto has temido toda tu vida y que, finalmente, parece que será tu más fiel compañera.

Parece que pensar demasiado se ha convertido de forma preocupante en una de mis más recientes, que no única, obsesiones. Claro que es complicado no pensar en unos momentos en los que siento tanto miedo, tanta desesperación, tanta presión por parte de los recuerdos y vivencias que me acosan sin piedad.

A veces me gustaría rectificar todos aquellos errores que me han conducido a esta situación ya que, al menos eso creo yo, sin duda soy el culpable de la misma. Pero la realidad me hace darme cuenta de la imposibilidad intrínseca de esa rectificación, de que mis deseos rozan el absurdo y que, dentro de la locura general en que se ha convertido mi existencia, nada salvo aquello que puedo conservar tiene sentido.

Comenzar bien no es poco

He querido pensar que sería capaz de seguir adelante con mi vida como si esta no fuera parte de un plan preescrito sobre el que no tuviese ningún tipo de control. De veras que lo he hecho, intensamente. Pero, al final, la rendición se ha desvelado como la alternativa más dura y, al mismo tiempo, evidente a la que asirse para poder progresar dentro de este plan incontrolable hacia ese futuro inevitable. Puede que incluso sea un futuro que sea de mi agrado, nunca se sabe.